domingo, 16 de febrero de 2014

"Nosotros, sin sentido, pensamos en el mundo, aún sabiendo que ahí no hay sentido”

Hay momentos de nuestro día a día donde nos ponemos en estado filosófico, y empezamos a pensar, y pensar, y pensar...

Pero durante ese momento en el que lo único que haces es preguntarte cosas, cosas que normalmente no te preguntas, es el momento más importante, genial, especial, o como quieras llamarlo.

En esa fase-estado-transición, la paranoia mental que te puede dar es extrema. A lo mejor estás tumbado en la cama, escuchando música, y así porque sí, comienzas a preguntarte sobre la vida, lo que significa estar vivo, la importancia de las cosas (materiales e inmateriales), sobre lo que te ocurrirá después de morir, etc. Filosofear cualquier cosa. Como si te da por pensar en el proceso molecular de la fotosíntesis.

El caso es que cuando estamos en un momento como este, nos inhibimos de nuestro cuerpo, y pasamos a formar parte del Todo. Nos "dispersamos" y somos el todo y la parte al mismo tiempo: somos las siete mil millones de personas que existen en el mundo, somos el mar, la tierra y el aire, somos la Prehistoria, el Imperio Romano y la Revolución Francesa, somos todo lo concevible, habido y por haber de este mundo y su existencia.

¿Que por qué digo esto como si fuera el nuevo mesías que viene a rebelaros la nueva Verdad?
Lo cierto es que lo que acabo de decir es tan verdadero como falso. Sólo expreso lo que siento yo cuando me pongo enel "modo filosófico".

Lo que ocurre hoy en día, y es algo triste, es que la gente ya no se pone a pensar en este tipo de cosas, esas cosas que van más allá de nuestro entendimiento cotidiano. ¿Por qué? Bueno, mi teoría es que, cuando las personas nos detenemos en nuestros quehaceres, y nos ponemos a reflexionar seriamente, se llegan a conclusiones. Y si esas conclusiones son cosas que hemos estado intentando evitar, o esconder en algún rinconcito de nuestra mente, y reaparecen, pueden causarnos dolor. 
Pero, ¿no es mejor afrontar nuestros problemas y solucionarlos, que que estén por ahí rondando de por vida?

En fin, no pasa nada si ignoráis esta entrada, es lo que ocurre cuando tengo que estudiar: me detengo a filosofear sobre la vida y nuestra existencia (maldita procrastinación).

Pasad un buen domingo.




viernes, 14 de febrero de 2014

Amor. Del latín amor, amoris:

"Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser"
o
" Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear"

Solo hay que ver que he buscado la definición de "amor" en la RAE, para darse cuenta de que no tengo ni idea de lo que es.

Espero no ser la única persona.




 

Sueño de una noche de invierno



La lluvia, el viento y la noche.

¿Quizá la combinación más perfecta? No lo sé.

En momentos como estos, todo parece tener vida y, al mismo tiempo, todo parece estar dormido.

La noche misma parece tener cuerpo y alma.

Sólo tienes que escuchar.

Abre la ventana de tu habitación, saca la cabeza y los brazos, cierra los ojos y siente.

El viento sopla, parece que está hablando. La lluvia hace ruido al estrellarse contra el suelo. La noche y las nubes hacen que el cielo tenga un color especial. 

Las noches como estas son así, tristes, solitarias y melancólicas.
Y seguro que hay pocas cosas que lo sean tanto.

miércoles, 12 de febrero de 2014

INVICTUS

Out of the night that covers me,
black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be,
for my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance,
I have not winced nor cried aloud,
under the bludgeonings of chance,
my head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears,
looms but the horror of the shade,
and yet the meneace of the years
finds me and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
how charged with punishments the scoll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

sábado, 1 de febrero de 2014

Marginados y marginadores

Crueldad.
A veces me sorprendo de mi gran capacidad de asombro. Y es que, no sé por qué, pensaba que del ser humano me podía esperar cualquier cosa (y así es) pero aún así me he sorprendido.

Ha sido más bien una sorpresa desagradable. Es decir, la crueldad que poseen algunas personas me deja de piedra.

Hay personas que pueden llegar a ser destructivas. Son crueles, malas, son como un cáncer. Son capaces de causar mucho daño.

¿Que por qué me he sorprendido? Porque ver hasta qué punto puede llegar la maldad de alguien (y más si se trata de un considerable número de personas) es algo que pocas veces he visto directamente.

Depende de qué crueldad estemos hablando, para mí esa es una cualidad de alguien que es estúpido y  está aburrido. Vamos, la combinación perfecta.

Pero a mí lo que me llena de rabia, es ver lo que produce esa crueldad en las otras personas. Ver cómo unas simples palabras dichas por muchas personas literalmente destrozan a alguien, es algo que me conmueve, y que me hace preguntarme si realmente estamos evolucionando.

Porque veo muchos seres humanos pero muy poca humanidad.

Nada

Te falta algo. Vives dentro de un bucle de monotoneidad. Haciendo que todo sea aburrido. Que nada te llame la atención. Nada es interesante. Nada importa realmente.

Pero sigues sintiendo que algo no está bien.

Cada inspiración se siente como meter nada donde nada hay. Tu pecho se siente tan vacío como cuando te mueres de hambre. Pero, aún así, sigues esperando algo. ¿El qué?

No sabes qué. No sabes qué, pero sabes que las cosas no deberían ser así. Que algo no encaja.
Pero,

"¿qué haces?"

"Lo mismo de todos los días"