La lluvia, el viento y la noche.
¿Quizá la combinación más perfecta? No lo sé.
En momentos como estos, todo parece tener vida y, al mismo
tiempo, todo parece estar dormido.
La noche misma parece tener cuerpo y alma.
Sólo tienes que escuchar.
Abre la ventana de tu habitación, saca la cabeza y los
brazos, cierra los ojos y siente.
El viento sopla, parece que está hablando. La lluvia hace
ruido al estrellarse contra el suelo. La noche y las nubes hacen que el cielo
tenga un color especial.
Las noches como estas son así, tristes, solitarias y
melancólicas.
Y seguro que hay pocas cosas que lo sean tanto.
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