Las personas nos decepcionan. Incluso nosotros mismos. No puedes confiar en nadie. Solo estás tú, eres la única persona con la que vas a estar hasta el final. Podrás decepcionarte a ti mismo pero siempre serás tú.
Por eso, acoge el dolor, y no pienses en procurarte un remedio que no encontrarás. En el infortunio, sonríe. Y no pidas a nadie más que te sonría. Estarías perdiendo el tiempo.
Lo mejor es no esperar nada de nadie, a veces te llevarás gratas sorpresas, pero nunca te decepcionarás.
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