Voy a hacer algo que detesto bastante: voy a hablar de mí. Aunque seguro que no le importe a nadie. Ni le servirá de algo a alguien seguramente. Pero ahí se queda.
El caso es que yo, así como soy yo, soy una persona negativa.
Desde que nací, he vivido enfadada con el mundo entero. Me pasaban cosas malas, y lo único que podía pensar es que mi vida daba asco y que todas las cosas malas me pasaban a mí. Y cuantas más cosas malas me ocurrían, más feliz veía a la gente de mi alrededor, con lo que mi rabia hacia todos aumentaba.
Mi actitud con todo daba asco, y yo siempre iba con el ánimo por los suelos. Nunca me paré a pensar de verdad si tenía un problema, y mucho menos me paré a pensar una forma de solucionar esa actitud tan desagradable hacia el mundo y la vida. Yo simplemente pensaba que era así y debía resignarme y aceptarlo.
Pero por casualidades de la vida, o por alguna 'fuerza trascendental' (Dios, el Cosmos, Papá Noel, lo que quieras) he podido reaccionar a tiempo. Desde mi punto de vista, es la situación más extraña y sinsentido que he experimentado nunca. Ha sido algo así:
Me levanté un día, estaba feliz y decidí seguir así una semana. Llevo así meses y parece que voy todo el día drogada con analgésicos.
No es que simplemente esté más 'positiva'. El caso es que algo ha hecho 'click' en mí, y he descubierto que no puedo estar eternamente echando la culpa a los demás de lo que me pase a mí, porque a todo el mundo le suceden cosas malas, y peores. Pero está en cada uno de nosotros decidir cómo vamos a actuar ante estas situaciones.
Y son aquellos que no se derrumban por los suelos, y sin embargo, se ponen de frente para recibir el golpe, los que consiguen superar los obstáculos y seguir adelante, haciéndose cada vez más fuertes.
El caso es que yo, así como soy yo, soy una persona negativa.
Desde que nací, he vivido enfadada con el mundo entero. Me pasaban cosas malas, y lo único que podía pensar es que mi vida daba asco y que todas las cosas malas me pasaban a mí. Y cuantas más cosas malas me ocurrían, más feliz veía a la gente de mi alrededor, con lo que mi rabia hacia todos aumentaba.
Mi actitud con todo daba asco, y yo siempre iba con el ánimo por los suelos. Nunca me paré a pensar de verdad si tenía un problema, y mucho menos me paré a pensar una forma de solucionar esa actitud tan desagradable hacia el mundo y la vida. Yo simplemente pensaba que era así y debía resignarme y aceptarlo.
Pero por casualidades de la vida, o por alguna 'fuerza trascendental' (Dios, el Cosmos, Papá Noel, lo que quieras) he podido reaccionar a tiempo. Desde mi punto de vista, es la situación más extraña y sinsentido que he experimentado nunca. Ha sido algo así:
Me levanté un día, estaba feliz y decidí seguir así una semana. Llevo así meses y parece que voy todo el día drogada con analgésicos.
No es que simplemente esté más 'positiva'. El caso es que algo ha hecho 'click' en mí, y he descubierto que no puedo estar eternamente echando la culpa a los demás de lo que me pase a mí, porque a todo el mundo le suceden cosas malas, y peores. Pero está en cada uno de nosotros decidir cómo vamos a actuar ante estas situaciones.
Y son aquellos que no se derrumban por los suelos, y sin embargo, se ponen de frente para recibir el golpe, los que consiguen superar los obstáculos y seguir adelante, haciéndose cada vez más fuertes.
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